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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.
01/06/2005
Hoy
Suelo ir corriendo de a poco el velo de los días Transformado en la luz que se disuelve con cada mirada Como el desgaste normal de la vela por las horas encendida Los pasos que ya no calcé se han ido tras su propia sombra Y mientras tanto Sigue el agua bañando estas pieles Que no descansan Aun el auxilio de tapetes y techumbres y tibias habitaciones Vacías Sombrías En silencio por la ausencia del fuego Creador y destructor de la vida Dentro de los ojos dispuestos A controlar los amaneceres desde su orilla Inflamando los afilados cuchillos del mañana que nunca llega Y las sonrisas que se aplazan Como una solterona en la esquina de la calle Viendo a los jóvenes ciclistas pasar sin atender sus coloradas mejillas Y la disposición de sus senos en el umbral de la ventana, Así Transcurre El paso de los relojes y sus ansiedades, Llamado a controlar a los que no pueden sino sentir los denarios en sus manos Arrebatándose así mismos el placer de acariciar los postes Y los cercos de roída madera por el viento Y el rostro angelical de quien espera embarcada en la misma angustia de las horas Que llevamos en cada uno de nuestros escasos ropajes De nuestros disminuidos bolsillos, Con las mismas manos de niños descubriendo tanto el calor como el frío, Así la vida La muerte Así la vida y la muerte, se arrebatan una contra la otra las llaves de los días y las noches Para dejarnos ceder ante la primera que encienda el fuego Ante la primera que nos provoque la llamarada. Tan lejos tan cerca
Justo sobre la soga que sostiene la vida, Desde el cuello obviamente, Se nos nublan los ojos, Como segados por la ira Conmovidos por tanto muerto y tanto olvido Pero no hemos de saltar, desde esta piedra, Desde este andén De esta buhardilla Sólo miramos hacia el pasado Como avanza sin demora, Odiando progresos, Buscando la madera la lana el hilo El silencio el sendero el descanso y el avance Nuevamente fresco hacia el pasado, Hacia el primer estado, Hacia el único verdadero amable furtivo. Aparentamos una distancia ficticia Construida por otros cerca de mí cercándonos Levantando laberintos.
Sitiándonos en el agujero polvoriento y húmedo Que la ciudad ha parido, nada Quiere que salte a la vida el oxigeno Y permanecemos con una clava en cada mano, Y con ákel nuestros rostros permanecen enrojecidos Hasta el viaje último Después de la trampa Después del fuego, Más allá de los lagos los bosques la Lenga El Mañío, Más allá de todo eso de afuera Eso que como nosotros respira Y nos mantiene vivos.
01 junio 2005
(para Jesús A. Sepúlveda por el “Jardín” y el Invernadero)
03/06/2005
Una cierta sensación de descanso Sube desde la tierra viva, Inundando el vacío de los días sin la suave palma en el pelo, Sin el suave aliento en el oído Con el tedio casi religión Dentro algo boga hacia la deriva Hacia el final seguramente Del dolor colectivo Y como si volara hasta ellos se acerca sigilosa la alondra Con sus risas Con sus alas para convertirlo todo en momentáneo en pasajero Transeúnte de la vida, Mágico brebaje Místico solsticio Aquí entre estas manos que Desde un corto tiempo lleva su locomotora propia Cargando su propia chimenea Como antes el abuelo paterno desconocido, Los brazos de las raíces esta vez se elevan más arriba que la alondra Para capturar un poco de ese instante furtivo, Para atrapar un poco y vestirse con sus plumas Y volar Y viajar Y dejar por fin el ancla que las mantienen atadas a la simpleza de la vida, Esa que degustamos al otear un mirlo, una higuera, Un lago, una ventisca, Esa que construimos a diario con el tesoro compartido, Con el premio alcanzado y ganado al destino nuestra muralla. Pero aun así golpeados por el oleaje y la tormenta de las noches frías Hemos avanzado hasta el sueño que buscamos atrás en el futuro, Cuando descalzos no hacíamos más que perder el rostro Sobre los rieles del tren.
A Patricia la amante y compañera feroz que me desnudó.
06/06/2005
F.P.
En el corazón hirviente de la tierra Se aloja misterioso el secreto, El mito, La salvación, Todo allí pierde sentido, El símbolo, El rito, El yo y su espejo, En el corazón hirviente de la tierra, Se aloja agazapado, Huido, El sino, No hay herramientas ni alquimia, No existe dios ni misión divina, Menos aún el esfuerzo de los racionalistas, Materialistas espiritistas minimalistas violinistas guitarristas ni cantores Que se acerquen en el verso y la fuente Misma de la perversa ciencia, Porque el misterio no lleva nombres Etiquetas o tiempo, Porque el misterio quedó allí guardado Entre el follaje La foresta del futuro primitivo.
Junio 03-2005 F.P.
En el corazón hirviente de la tierra Se aloja misterioso el secreto, El mito, La salvación, Todo allí pierde sentido, El símbolo, El rito, El yo y su espejo, En el corazón hirviente de la tierra, Se aloja agazapado, Huido, El sino, No hay herramientas ni alquimia, No existe dios ni misión divina, Menos aún el esfuerzo de los racionalistas, Materialistas espiritistas minimalistas violinistas guitarristas ni cantores Que se acerquen en el verso y la fuente Misma de la perversa ciencia, Porque el misterio no lleva nombres Etiquetas o tiempo, Porque el misterio quedó allí guardado, Entre el follaje, La foresta del futuro primitivo.
Junio 03-2005
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